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San Fermín en Santa Marta. SGAE Actúa.

 

Hoy 7 de Julio, ha tenido lugar el último concierto de Julio Cortázar Songs en los Centros socioculturales de Compostela, dentro del ciclo SGAE Actúa. El teatro del C.S. Cultural Santa Marta, uno de los más nuevos y mejor equipados, con un diseño perfecto y una acústica envidiable; sirvió de marco para que Jamila Purofilin interpretara sus canciones de Julio Cortázar.

Los medios de comunicación digitales del Concello de Santiago, así como los periódicos El Correo gallego y La voz de Galicia, se hicieron eco en sus agendas; lo que permitió que contásemos con un pequeño público ( 15 personas) que nos eligió dentro de la multifacética programación de un día como San Fermín, pistoletazo de salida de cada verano.

Las condiciones creadas para la ocasión fueron las mejores con diferencia. El acústico en un espacio así, permitió que los asistentes, -la mayoría mujeres de diferentes edades; se conectaran con la esencia de la lírica en su versión más pura.

Sentí  los aplausos más dilatados y enérgicos de toda mi carrera (-ya son 20 años) al final de cada canción, y el silencio se convirtió en un objeto entre las imágenes que nos iban provocando a cada instante.

El tiempo, ese enigmático personaje que en la novela “El perseguidor” es el verdadero protagonista, se me escapaba. Qué envidia no poder ocupar una de las cómodas butacas rojas de la platea y disfrutar de la palabra echa canción atravesando todo un cuerpo, recreando épocas, situaciones diversas, emociones disímiles que iban desde el amor ingenuo de “Cinco últimos poemas para Cris”, hasta la hecatombe creada en  Los amantes”: …Todo se desordena a través de ellos, todo encuentra su cifra escamoteada.

También dio para leer, leer al poeta desnudo de “Pameos y meopas”, y ver cómo la música intrínseca es una aliado incondicional del verso. Era difícil alcanzar de un solo intento el caudal abarcado por Cortázar en una frase, capaz de en su poema “Notre-Dame la nuit”  describir desde la manera más inusual y elíptica, todas las situaciones que implican un cortejo amoroso no correspondido.

Imagino que después de escuchar las canciones de Julio Cortázar Songs, habrá por parte de los presentes una búsqueda de alguna voz poética conocida, un reencuentro con la poesía, o quién sabe y esto sería maravilloso, con el mismo Don Julio.

Fue también estimulante que las propias organizadoras del evento, la coordinadora del centro Santa Marta y la de los Centros socioculturales; pudieran constatar por ellas mismas como público, el resultado de su apuesta al programar nuestro espectáculo.

Agradecimos públicamente a la SGAE y su fundación por esta iniciativa de llevar nuestra voz a lugares donde ha sido tan bien recibido: con atención, respeto, sin prejuicios  y con gran receptividad.

Cálidos los aplausos y saludos personales de despedidas. Al final, la “Guajira guantanamera” de Joseíto Fernández con versos del Apóstol de Cuba José Martí. Para confirmar que la música y la poesía hecha canción nos ha permitido a lo largo de los tiempos no olvidar, y enaltecer el legado de las mejores voces de nuestra lírica hispano americana.

 

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Centro de menores, Camina en A Coruña. SGAE Actúa.

Cualquier día puede comenzar nublado, incluso con esa sensación de frío penetrante; y al cabo de unas horas transformarse en uno soleado de verano. Los verdes del camino resplandecen salpicados por las tantas flores que la primavera trajo.

Así sucedió hoy en el Centro para menores “Camina”, en A Coruña;  y creo que el concierto Julio Cortázar Songs determinó que nuestra percepción de un día que iba para  gris, se modificara.

Ya desde la semana ante pasada, cuando conocimos el lugar y hablamos con la encargada de actividades, pudimos ilusionarnos con que los chicos, -como les llaman ellos a los adolescentes y jóvenes con problemas de conducta que residen allí; se conectarían con las canciones de un tal Julio Cortázar, interpretadas por Jamila Purofilin; a quien tampoco conocían.

En la entrada del edificio donde viven, un mural realizado por ellos, nada menos que una réplica de El  Guernica de Pablo Picasso, y algunos cuadros naif con colores intensos, hacían de ese espacio  el lugar idóneo para que poesía y música se unieran a las imágenes.

Volví a sentir la emoción de cantar para conmover al otro, para mostrarle mi modo de ver el mundo, mis deseos de que este mundo sea menos duro para todos nosotros. Y ellos me devolvieron con sus silencios, su expectación, sus gestos mínimos y también palmas y aplausos, esa comunicación que dibuja un cuento particular, durante la sesión de unos 40 minutos.

A la vez, poderlos invitar a cantar; uno de ellos solícito interpretó a cappella una bachata que hablaba de desamor y amor a la vez. Luego vino aquella canción de Antonio Flores  en la voz dulce y colorida de una chica decidida, acompañada a la guitarra por unos acordes mínimos llenos de sentimiento.

Agradezco a la Fundación SGAE esta magnífica idea, a los anfitriones que con total delicadeza y tino prepararon las condiciones para que ese público joven nos recibiera y disfrutara con las mejores condiciones de que disponíamos de un recital fuera de lo habitual, pero no por ello menos cálido y estimulante.

Al final, cuando canté La Patria y les dije que soy de un pueblo llamado Seiba del Agua; situado en Artemisa, Cuba. Aproveché el estribillo para estimularlos en su nuevo camino: “porque el ayer es nunca y el mañana, mañana”, como dijera Cortázar.

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En el Centro socio comunitario Porta do Camiño.  SGAE Actúa.  

Hacía un sol espléndido y quedamos con el Jefe de mantenimiento en llegar a las 4pm. El hombre, quién después sabríamos es un notable pintor  y fotógrafo aficionado; nos estaba esperando con una sonrisa. Horas antes habíamos mandado a fabricar un cable a medida para que el sonido se amplificara todo lo posible. El local del Centro socio comunitario para la tercera edad, situado frente a la  Puerta del camino (de Santiago), es un antiguo edificio monumental con grandes ventanales por donde se cuela la brisa tamizada por los árboles de la plaza aledaña. Estamos finalizando la primavera.

En un rato  ya lo tuvimos todo concebido y  sonaba lindo. Algunos ancianos residentes habían cogido asiento. Se les notaba felices porque escucharían a una cantante cubana, y en sus rostros se leían boleros y sones venidos desde la América latina, lo que significaba también volver a vivir un pasado glorioso.

“Toda una vida”, ese bolero que popularizó Antonio Machín, sirvió para ir calentando motores; tanto que ya se iban acercando a mí con sus preguntas.

-¿A qué hora empiezas? ¿De dónde eres?, etc.

Una señora con acento suramericano lamentaba tener que tomarse un bus y no poder regresar a tiempo. Quería que esa hora  se dilatase para no perderse unos boleros y sones que le eran caros. Tal vez, -quién sabe, era también lectora de Don Julio.

Una cubana que visita cada año  Compostela, y es natal de Santiago de Las Vegas, la tierra de personajes tan pródigos como el escritor Ítalo Calvino, el independentista Juan Delgado, y el musicólogo Helio Orovio; también aguardaba el concierto de Jamila Purofilin. 

Julio Cortázar Songs.

Lo que más me llamó la atención fue sentir  mientras cantaba cómo apreciaban cada frase musical y lírica de las canciones de Cortázar. En sus ceños distendidos y las miradas atentas no había signo algunos de examen o aburrimiento. Por segunda vez  durante esta gira SGAE Actúa, me encuentro con un público que disfruta sin juzgar intelectualmente. No fue un problema como algunos pensaban, traer al Cortázar poeta hecho música,  sino un total  acierto. Apreciaban la vigorosa guitarra acompañando a mi voz que según el criterio general es de una apreciable capacidad melódica.

Los aplausos fuertes, la actitud atenta; y esa energía que se puede percibir desde el escenario, permitió que soltara la voz, expresara  mis sentimientos y me remontara sobre  mi viaje  compartido con el autor de Rayuela. Tal vez ellos no habían leído al creador de Historia de cronopios y de famas, pero esto no era importante. Como no lo es saber inglés o gallego para deleitarse con la poesía que es la esencia misma de la música.

Por agasajarles, les llevé unos boleros. Al principio me equivoqué y comencé a cantar uno sobre la melodía de otro. Me perdonaron como se lo hace con un hijo que viene con regalos. Esa tolerancia sabia de los mayores que deberíamos ejercitar,  les permitió llegar al final de un concierto que duró 1 hora. Se cayeron todos los prejuicios. ¿Les gustaría un repertorio inédito de un autor como Julio Cortázar? Sí,  tanto como Bésame mucho, Toda una vida, Sabor a mí, o  La guajira guantanamera que terminaron coreando.

Cuando reflexiono sobre cómo recibieron este repertorio inédito, opino  que esas personas durante su infancia y juventud escucharon músicas de mayor calidad que las generaciones actuales. Las programaciones radiales, los propios radio teatros, y las primeras décadas de la televisión,  difundían una música popular  de mayores valores estéticos que la predominante hoy,  difundida por las  radio fórmulas.

Fui muy feliz al dar este concierto a personas mayores que aprecian un gesto como este, cuando ellos no están en condiciones físicas ni económicas de asistir a un teatro, un bar o un festival.  Una obra de autor por ellos desconocida no fue un problema, sino un alimento; y opino que  esto es lo que  le da sentido a la creación misma.

 

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En Lavacolla, con las mujeres del rural gallego. Gira SGAE Actúa.

 

En vísperas de la Fiesta de San Juan ofrecimos un concierto a las seis de la tarde para mujeres del rural gallego  en Lavacolla (SCQ), parroquia que da nombre al aeropuerto internacional de Santiago de Compostela.  También, la entrada histórica para los peregrinos del Camino Francés.

Después de atravesar explanadas donde los grelos, las acelgas y coles seden su puesto al maíz que en esta zona indica la llegada del verano, entramos en una casa (Sede del Centro socio cultural de Lavacolla) destinada a que las mujeres campesinas  de la comarca puedan hacer lo que les plazca. No lo que les está mandado por tradición, no como antes cuando los lavadeiros eran el único lugar donde podían ser ellas mismas.

Aquí dibujan, -y cómo lo hacen estas artesanas artistas, conversan, leen, planifican el mundo a su imagen y semejanza; y están organizando una Asociación cultural femenina para dar rienda suelta a sus sueños espirituales.

No fueron todas las que asistieron a la invitación del Concello de Santiago quien  les preparó un concierto a su medida, pues preparaban la festividad de San Juan. El espectáculo consistía en canciones creadas  a partir de poemas de Julio Cortazar, un eminente narrador argentino para ellas desconocido.

Qué lindo fue poderlo presentar, como a un nuevo amigo.

Cuando les conté que la canción “Aftermath” (Secuela, consecuencias); había nacido en una romería de Poulo, una aldea de Ordes, no se asombraron. Ellas saben que viven en un lugar lleno de magia, que cualquier situación por inesperada que sea, puede suceder para bien o para mal.

“Bolero”, Yo tuve un hermano”, Cinco últimos poemas para Cris” (que hizo erizar a María, una de las jóvenes coordinadoras); junto con  las imágenes de Iván Suárez que ilustran el proyecto Julio Cortázar Songs, crearon un diálogo sugerente.

Apreciada tarde estival, donde terminamos añorando un fado (Y qué coincidencia que en el libro póstumo “Papeles inesperados” el autor publicó un poema dedicado al género portugués). Luego un regalo para mí: un jabón perfumado, dibujado a la antigua usanza por ellas, me hizo recordar el misteriosos chivorrover de mi abuela Mercedes López, a quien le dediqué una canción aún inédita titulada “La siesta del final”.

Insisto en que la música debe llegar a estos lugares remotos. Los autores y autoras, los creadores y creadoras nos nutrimos más, encontramos que  el público se encuentra en estos espacios donde recibimos otro tipo de respuesta,  acaso por ser insospechada.

Viela.

//Julio Cortázar.

Por qué una vieja canción cantada por cualquiera

que tenga en la garganta como una sal de tiempo

y esa manera de decir que es siempre despedida o conjuro,

ha de llenarme el pecho con humo de desgracia,

entrarme a la región de la más dulce remembranza,

viendo caer uno a uno los muñecos del presente,

abrirse puertas en mitad de las paredes que aprisionan el día,

cortar los lazos verdes que me fijan a mi nombre y a mis ritos.

Oh fado, canto inútil, sortilegio inútil,

operación de un orden en que alientan los sueños, las estatuas,

las plazas por la noche, las bebidas más blancas, las mujeres,

el cigarro clavado entre los labios, la renuncia al mañana, el vómito final

que nos lava de esa verdad demasiado frágil,

nos devuelve a una cama donde esperan atentas las hermanas de la misericordia,

los agentes de la honradez y el pundonor,

los aliados del poder judicial de cada día dánoslo hoy,

buen muchacho, trabaja que es un gusto.

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Centro Sociocultural de Conxo. SGAE Actúa.

 

Hoy fue diferente la sensación. Primero el calor extremo, -anunciaban 40º de temperatura en los periódicos y la gente entraba y salía como de un sauna. La voz de Galicia publicó una foto con una reseña del espectáculo, y esto es de agradecer; pues la convocatoria estaría garantizada  dentro de la programación del Centro sociocultural de Conxo, un barrio del extrarradio de la ciudad de Compostela, muy relacionado con un Hospital psiquiátrico y la vetusta iglesia románica.

Nos tocaba cantar a las 8:30pm, y llegamos poco antes para no hacer tiempo innecesariamente en el pasillo repleto de niños y padres que celebraban esa misma tarde pre-veraniega; el fin de su curso escolar.

Saber que nos encontrábamos entre un festival infantil y una banda de gaitas; a mi por lo menos me sobrecogía un poco. Los programadores auguraban un fracaso total del concierto. Era evidente que no estarían concentrados en nuestro espectáculo por más que lo desearan, por más que el día anterior yo les hubiera visitado y hayamos diseñado la puesta en escena.

El concierto comenzó, y para sorpresa mía fueron llegando personas ajenas al centro, con el sólo propósito de ver o conocer a Jamila Purofilin y sus canciones de Julio Cortázar. Me decidí desde el principio a crear una suerte de situación teatral. Había un par de focos cálidos, las imágenes creadas para el proyecto por el ilustrador Iván Suárez, y el técnico  -quien iría programando las canciones.

Me presenté leyendo  parte del prólogo de “Pameos y Meopas”, único libro que en vida Julio Cortázar publicó como poeta. Había un silencio absoluto, aunque desde afuera resonaban como ecos las voces de los niños que no se cansaban de sus juegos.

Algunos inconvenientes…

El sonido de la prueba ya no era el del primer tema, y vi a mi técnico un poco incómodo. Blues for Maggie es un tema difícil pero funciona como la carta de presentación. El segundo fue Los amantes. Los aplausos se oían fuertes y largos. Sentí como si el público de un teatro se empeñara en que supiera que la canción les había gustado. El tiempo comenzó a discurrir a gran velocidad. Yo, más que interpretar,  decía las canciones y trataba de colocar la voz lo mejor posible.  Sin quererlo hacía ejercicios de vocalización, y me imaginaba mis gestos como si las caras de los espectadores fueran un espejo. De todas estas reflexiones deduzco que no me encontraba del todo concentrada.

Hubo un par de ruidos que me sacaron de paso, se coló un audio de un vídeo, y me desconcentró el constatar que el técnico de sala trataba de ajustar el sonido mientras cantanta, cuando ya lo habíamos conseguido. Hubo muchos cambios y eso me llevó a preguntar qué pasaba.

Había niños sentados delante lo que constituye un buen signo, y creo haber visto a una pareja de jovencitos llegar un poco tarde y acomodarse. Sonó bien Los amantes, pero de repente yo perdí la cuenta del orden de los temas y eso me produjo también cierta inseguridad. Sin embargo, recuerdo que cantaba con total libertad aunque estaba pendiente de cómo me veían en platea. Por momentos lo único que me importaba era sonar bien, y expresarme con plenitud.

A pesar de los contratiempos que se fueron añadiendo, pude escucharme en una linda versión de Bolero y Cinco últimos poemas par a Cris. Los niños de no más de 7 años escuchaban sentados, eran casi todas niñas. Sería la primera vez que oían el apellido de Cortázar, quién quizás en su futura vida sea uno de sus escritores iniciáticos. Hicieron coros en Save it pretty mama, y fue muy lindo.

Leí un par de poemas más, y al final; por hacérseme muy breve el recital, quise volver a cantar Blues for Maggie, pero lo hice equivocadamente sobre la pista de Aftermath. Tuve que disculparme con el público y hacer que mi técnico buscara manualmente el tema. Así cerramos la tarde, no muy convencidos con nuestro desempeño.

Pude acercarme a los asistentes, una señora de pelo platinado; la primera que había llegado me confesó haberse sentido muy  a gusto. Una amiga incondicional que vio tantos de mis conciertos, estaba muy acatarrada como para ponernos a conversar. Y finalmente me hizo mucha ilusión ver a otros dos  jovencitos , uno de ellos portando una guitarra.

Nos dimos cuenta de que el no haber hecho una prueba de sonido en condiciones le quitó lucidez al espectáculo, también el no dominar el display del nuevo equipo reproductor. El técnico de sala y anfitrión se sentía contento, pero estaba cansado. No había hecho su trabajo con todo lo que conlleva. El sonido no salió por los altavoces de sala, como lo habíamos diseñado en la prueba. Las prisas, y por nuestra parte, la falta de control sobre el nuevo equipo, nos valió una autocrítica.

Pero sospecho que estos detalles a veces se magnifican, y no nos dejan ver la esencia: las canciones de Cortázar son hermosas y cuando el público recibe la noticia, se acerca con expectación y cariño a escucharlas.  O no es tan así… Preparar el espacio propicio con tiempo, es fundamental para dar calidad.  Misión del artista,  de los técnicos y organizadores.

Con toda esta experiencia, vamos hacia la cuarta estación de esta  gira, que será en el CSCultural de Lavacolla.

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Julio Cortázar songs en Aspanaes. SGAE Actúa.

 

Comenzamos las presentaciones de Julio Cortázar Songs dentro del Ciclo SGAE Actúa. Una serie de 9 conciertos patrocinados por la Fundación SGAE, después de un proceso de selección para socios que quisiéramos interpretar nuestra música en lugares no habituales, para públicos diferentes.

A mí me tocó en AspanaesServicio de Atención diurna terapéutica, al que acuden personas adultas con trastornos del espectro autista, donde desarrollan actividades relacionadas con la inclusión en la comunidad, el ocio, la estimulación cognitiva o la musicoterapia.

Nunca percibí hasta ahora, -durante mis 20 años de música sobre los escenarios; que se me dispensara igual atención. Sentía cómo en la medida que cantaba las canciones del repertorio de Julio Cortázar, se dejaban llevar, se iban conectando, escuchaban atentamente sin prejuicio alguno.

Eso noté, no había pre-concepto,  y se les veía felices en sus gestos, acciones físicas que iban desde aplaudir en cualquier momento, emitir pequeños sonidos,  o salir a bailar como lo hicieron con el tema “Bolero”.

Evidencié  que  les gustaba el sonido de la guitarra, conectaban con las intrépidas armonías del filin, y las imágenes de los poemas de Julio Cortázar hechos canción, les estimulaban al punto de terminar cada una con un rotundo aplauso.

Para mi asombro, se dejaron arrullar por “Los amantes”, y se les veía amacarse, mirarse por   sobre las imágenes que vislumbraban. Me deleité susurrándoles:  “el tigre es un jardín que juega”, entre otros versos.

Para finalizar, terminamos bailando con “La  guajira Guantanamera”. Para sus profesores, -los cuidadores que los conocen como nadie y se les nota el candor del alma; fue una mañana espléndida. El sol se iba filtrando por las ventanas y junto con él se entregaron a las danzas, hubo muchas risas, libertad en un concierto que en otras ocasiones y por otros públicos ha sido tomado como un hecho demasiado “intelectual”, en el peor sentido.

Percibí sensibilidad musical, en el  sentido exacto de la palabra. Ellos comprendían y disfrutaban el todo: la cantante con su voz, la guitarra con su melodía y su ritmo, y escucharon  atentamente esa conjunción.

No por gusto Julio Cortázar eligió un manicomio como el escenario final de su novela Rayuela. Lo contrapuso con todo respeto y sentido del humor con la realidad maniatada de afuera. Le hizo un homenaje a Don Ceferino Piriz, -quien quería cambiar el mundo. Cortázar  construyó una gran ventana final, desde donde Horacio Oliveira miraba a Talita y jugaba a la rayuela tirándole puchos de cigarrillo y nunca sabremos si jugándose él también la vida.

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En el barrio de Rawson, Agronomía; en Buenos Aires donde vivió Julio Cortázar.

Tuve el inmenso placer de cantar aquí las canciones de Cortázar. Gracias al equipo maravilloso que ha hecho de este singular espacio, un café digno del escritor de Rayuela, un vecino del barrio Agronomía.

Julio Cortázar Songs.

Bar Rayuela Esquina Julio Cortázar

Julio Cortázar vería asomado a la ventana de su habitación en el barrio de Rawson, el bar Rayuela, recién inaugurado entre las calles Julio Cortázar y Artigas. Si vas, o estás en Buenos Aires, no dejes de tomarte algo allí, y leerte un pasaje de esta maravillosa novela. Código QR Cd Juliio Cortázar Songs Tributo Jamila Purofilin en YoutubeEscucha el cd Julio Cortázar Songs. Tributo Jamila Purofilin.Cortázar2-1024x768Esperando a Julio 2 Jamila Purofilin en la entrada de la casa donde vivió Julio Cortázar en el barrio de Rawson.

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