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Emocionante ver  antes de comenzar,  el clip animado de la canción “Blues for Maggie”, de Julio Cortázar .

Los presentes, sentados en las cómodas butacas del Centro de día de la Cocina económica de Compostela, pudieron ver cómo la dulce voz de una cantante se deslizaba entre los avatares del protagonista de la historia. Una historia circular, pues el propio narrador se ha convertido en personaje de tanto acertarlo.

Todo muy propio de Julio Cortázar, el autor de “Historias de Cronopios y de famas”.

El animado es propiamente   un boceto realizado por un equipo argentino dirigido por el talentoso Tim (Javier Timossi), quien  aún no ha sido  aprobado para su comercialización, pero sin dudas tiene enormes posibilidades comunicativas.

Gracias a las imágenes del ilustrador argentino Rep, la animación de Tim, y las Cortázar Songs de Jamila Purofilin,  tenemos un Cortázar que nos incita a leerlo y disfrutarlo desde “otro lado”.

¡Sálvalo, mamita!

Se trataba del  último día de actividades  en el “Centro de día”, que aunque continuará funcionando  como cocina durante los meses de verano, pone pausa al  resto  de sus actividades culturales.

Comencé explicando  que la célebre “Guajira guantanamera” de Joseíto Fernández,  -gracias a los poetas del “Grupo Orígenes”,  lleva versos de José Martí, y esto ha permitido que el mundo entero y los cubanos de todas las generaciones no hayan olvidado los Versos sencillos del Apóstol. También dije que gracias a la SGAE y su iniciativa; la música de los autores más anónimos, está llegando a quienes más lo necesitan.

Di paso entonces al   recital de “Cortázar poeta”,  de quien  fui enunciando datos biográficos para que el auditorio  se ubicara e incitara hacia   la  búsqueda de  sus novelas, cuentos y poemas.

Sonaba muy bien todo. Transeúntes que iban por el empedrado compostelano  se quedaban escuchando afuera.  La atención más el silencio,  son el mayor estímulo para una intérprete que pone el corazón en lo que hace. También lo es, que “El Correo gallego” haya enviado a unos de sus fotógrafos (Arxina), para dejar testimonio de una gira singular como “Julio Cortázar Songs” en SGAE Actúa.

Creo que los sentidos atentos  de los asiduos al Centro de día, expresaron  su agradable sorpresa ante  un programa que algún especialista al uso, no hubiera considerado  idóneo. Hablamos sin complejo de poesía, de imágenes, de geografías. ¿Y por qué no? ¡Abajo el paternalismo !

Pero repito; este público nuevamente nos pone en la disyuntiva de a dónde llevar nuestras canciones de autor.

El trayecto por los 8 poema estuvo aderezado por “Sabor a mi”, porque siendo cubana aquella tarde soleada nos llevaba hacia El Bolero.  Así  fue cómo cantamos juntos el gran tema del autor mexicano Álvaro Carrillo.

¡Qué cómodos nos sentíamos, como en casa!

Al final, dimos  las gracias a los organizadores, -a Nazaret especialmente, tan atenta a todos los detalles. A los que asistieron (entre ellos había monjitas entusiastas)  y me esperaron para felicitarme a la salida. Un  representante del público utilizó el micrófono para agradecer la presencia de Jamila Purofilin en la célebre Cocina económica, y hubo de nuevo aplausos.

Como agasallo, -porque en estos lugares siempre hubo un regalo por parte del público, nos invitaron a pasar  un día a comer  por La cocina, y de paso  ver las obras de restauración con que se ha beneficiado el antiguo inmueble. El lugar donde mejor se come en Compostela, y lo digo con conocimiento de causa.

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Centro Sociocultural de Conxo. SGAE Actúa.

 

Hoy fue diferente la sensación. Primero el calor extremo, -anunciaban 40º de temperatura en los periódicos y la gente entraba y salía como de un sauna. La voz de Galicia publicó una foto con una reseña del espectáculo, y esto es de agradecer; pues la convocatoria estaría garantizada  dentro de la programación del Centro sociocultural de Conxo, un barrio del extrarradio de la ciudad de Compostela, muy relacionado con un Hospital psiquiátrico y la vetusta iglesia románica.

Nos tocaba cantar a las 8:30pm, y llegamos poco antes para no hacer tiempo innecesariamente en el pasillo repleto de niños y padres que celebraban esa misma tarde pre-veraniega; el fin de su curso escolar.

Saber que nos encontrábamos entre un festival infantil y una banda de gaitas; a mi por lo menos me sobrecogía un poco. Los programadores auguraban un fracaso total del concierto. Era evidente que no estarían concentrados en nuestro espectáculo por más que lo desearan, por más que el día anterior yo les hubiera visitado y hayamos diseñado la puesta en escena.

El concierto comenzó, y para sorpresa mía fueron llegando personas ajenas al centro, con el sólo propósito de ver o conocer a Jamila Purofilin y sus canciones de Julio Cortázar. Me decidí desde el principio a crear una suerte de situación teatral. Había un par de focos cálidos, las imágenes creadas para el proyecto por el ilustrador Iván Suárez, y el técnico  -quien iría programando las canciones.

Me presenté leyendo  parte del prólogo de “Pameos y Meopas”, único libro que en vida Julio Cortázar publicó como poeta. Había un silencio absoluto, aunque desde afuera resonaban como ecos las voces de los niños que no se cansaban de sus juegos.

Algunos inconvenientes…

El sonido de la prueba ya no era el del primer tema, y vi a mi técnico un poco incómodo. Blues for Maggie es un tema difícil pero funciona como la carta de presentación. El segundo fue Los amantes. Los aplausos se oían fuertes y largos. Sentí como si el público de un teatro se empeñara en que supiera que la canción les había gustado. El tiempo comenzó a discurrir a gran velocidad. Yo, más que interpretar,  decía las canciones y trataba de colocar la voz lo mejor posible.  Sin quererlo hacía ejercicios de vocalización, y me imaginaba mis gestos como si las caras de los espectadores fueran un espejo. De todas estas reflexiones deduzco que no me encontraba del todo concentrada.

Hubo un par de ruidos que me sacaron de paso, se coló un audio de un vídeo, y me desconcentró el constatar que el técnico de sala trataba de ajustar el sonido mientras cantanta, cuando ya lo habíamos conseguido. Hubo muchos cambios y eso me llevó a preguntar qué pasaba.

Había niños sentados delante lo que constituye un buen signo, y creo haber visto a una pareja de jovencitos llegar un poco tarde y acomodarse. Sonó bien Los amantes, pero de repente yo perdí la cuenta del orden de los temas y eso me produjo también cierta inseguridad. Sin embargo, recuerdo que cantaba con total libertad aunque estaba pendiente de cómo me veían en platea. Por momentos lo único que me importaba era sonar bien, y expresarme con plenitud.

A pesar de los contratiempos que se fueron añadiendo, pude escucharme en una linda versión de Bolero y Cinco últimos poemas par a Cris. Los niños de no más de 7 años escuchaban sentados, eran casi todas niñas. Sería la primera vez que oían el apellido de Cortázar, quién quizás en su futura vida sea uno de sus escritores iniciáticos. Hicieron coros en Save it pretty mama, y fue muy lindo.

Leí un par de poemas más, y al final; por hacérseme muy breve el recital, quise volver a cantar Blues for Maggie, pero lo hice equivocadamente sobre la pista de Aftermath. Tuve que disculparme con el público y hacer que mi técnico buscara manualmente el tema. Así cerramos la tarde, no muy convencidos con nuestro desempeño.

Pude acercarme a los asistentes, una señora de pelo platinado; la primera que había llegado me confesó haberse sentido muy  a gusto. Una amiga incondicional que vio tantos de mis conciertos, estaba muy acatarrada como para ponernos a conversar. Y finalmente me hizo mucha ilusión ver a otros dos  jovencitos , uno de ellos portando una guitarra.

Nos dimos cuenta de que el no haber hecho una prueba de sonido en condiciones le quitó lucidez al espectáculo, también el no dominar el display del nuevo equipo reproductor. El técnico de sala y anfitrión se sentía contento, pero estaba cansado. No había hecho su trabajo con todo lo que conlleva. El sonido no salió por los altavoces de sala, como lo habíamos diseñado en la prueba. Las prisas, y por nuestra parte, la falta de control sobre el nuevo equipo, nos valió una autocrítica.

Pero sospecho que estos detalles a veces se magnifican, y no nos dejan ver la esencia: las canciones de Cortázar son hermosas y cuando el público recibe la noticia, se acerca con expectación y cariño a escucharlas.  O no es tan así… Preparar el espacio propicio con tiempo, es fundamental para dar calidad.  Misión del artista,  de los técnicos y organizadores.

Con toda esta experiencia, vamos hacia la cuarta estación de esta  gira, que será en el CSCultural de Lavacolla.